Hay una escena que se repite más de lo que debería en el mundo de los emprendedores y las marcas personales: alguien con un gran proyecto, con talento real y con algo valioso entre manos… que no logra venderlo porque no sabe explicarlo.
No es que su producto sea malo. No es que su servicio no funcione. Es que su mensaje no está trabajando para él.
Y aquí viene una verdad incómoda: si tu cliente no entiende en pocos segundos qué haces, por qué eres distinto y por qué debería elegirte a ti, simplemente se va con alguien más. No porque sea mejor, sino porque fue más claro.
El verdadero problema no es la redacción, es la estrategia
Muchos creen que la redacción es sólo “escribir bonito”. Que se trata de poner palabras elegantes, frases inspiradoras o textos que suenen bien en Instagram o en una página web. Pero la redacción estratégica es otra cosa: es ordenar ideas, afinar el mensaje y convertir lo que haces en algo fácil de entender y fácil de comprar, incluso si usas ChatGPT u otra IA, si no tienes a un experto en redacción que afine ese mensaje, el resultado no será el adecuado.
He visto proyectos brillantes presentados con textos confusos. Y también he visto negocios normales vender mucho más de lo que prometen… simplemente porque saben contar mejor su historia.
En el mundo real, no gana el que es mejor. Gana el que mejor se explica.
Emprendedores y marcas personales: el punto ciego más común
Si eres emprendedor o tienes una marca personal, probablemente te pasa esto: tú sabes perfectamente lo que haces, pero lo sabes tan bien que te cuesta resumirlo, simplificarlo o explicarlo sin enredarte.
Entonces tu web tiene mucho texto, pero poca claridad. Tus redes dicen muchas cosas, pero no construyen una idea clara en la cabeza del cliente. Tu discurso cambia cada vez que alguien te pregunta “¿a qué te dedicas?”.
Y cada una de esas veces, estás perdiendo oportunidades. No porque te falte talento. Sino porque te falta un discurso que lo venda.
La redacción estratégica no es un gasto, es una inversión
Aquí viene otra verdad que suele doler: no estás invirtiendo en textos, estás invirtiendo en que tu proyecto deje de depender del “boca a boca” o de la suerte.
Una buena estrategia de contenidos y una redacción bien pensada:
- Aclaran tu propuesta de valor
- Ordenan tu comunicación
- Hacen que tu mensaje trabaje por ti incluso cuando no estás presente
- Y, sí: ayudan a vender más y mejor
Eso es justo lo que hace la consultoría en redacción y estrategia de contenidos: no escribir por ti, sino ayudarte a pensar tu mensaje, estructurarlo y usarlo con intención.
Entonces, ¿qué hago yo exactamente?
Trabajo con emprendedores, marcas personales y empresas que están cansados de improvisar su comunicación. Los ayudo a:
- Definir qué decir y cómo decirlo
- Construir un mensaje claro, coherente y estratégico
- Convertir lo que hacen en un discurso que genere confianza y ventas
- Y aprender a usar las palabras como una herramienta de negocio, no como adorno
No se trata de escribir bonito. Se trata de dejar de ser invisible.
La pregunta incómoda
Si hoy alguien entra a tu web o a tus redes, ¿entiende en segundos qué haces y por qué debería pagarte a ti?
Si la respuesta es “más o menos”, entonces no tienes un problema de producto. Tienes un problema de mensaje.
Y eso, por suerte, sí tiene solución.
El siguiente paso
Si quieres dejar de perder clientes por falta de claridad y empezar a comunicar con intención, la consultoría en redacción y estrategia de contenidos es el camino más corto.
No para sonar bonito. Sino para vender mejor, con un mensaje claro y estratégico.


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